Calidad de Vida Colonia General Anaya 

Edificio Enfermo

Era la noche del 11 de enero de 2015. Los capitalinos en casa se preparaban para el primer día hábil después de las vacaciones de temporada. Al día siguiente habría que regresar a las escuelas y el trabajo. En el moderno condominio, prácticamente parecía que todo mundo se hubiera metido a la regadera al mismo tiempo.

En uno de los departamentos, los ocupantes sintieron súbitamente mareo y náusea. Sobrevino el desmayo. Los servicios de emergencia los trasladaron al hospital donde el personal no podía encontrar una causa aparente para el desvanecimiento, hasta que uno de los médicos propuso explorar intoxicación por monóxido de carbono, pues los pacientes referían que antes de sentirse mal, lo único que notaron distinto en el ambiente fue el fuerte olor a gas en combustión proveniente del boiler.

Los médicos tenían poco tiempo para confirmar y aplicar el tratamiento. Sin más preámbulo, una aguja atravesó el hueso de la muñeca sin anestesiar de los afectados, pues así debe tomarse la prueba para detectar ese tipo de intoxicación; el resultado fue positivo. Afortunadamente las personas intoxicadas sobrevivieron.

Todo lo anterior ocurrió en la City Tower Uno, esa gran mole de concreto, aluminio y cristales ubicada junto a la Cineteca Nacional. Las familias que padecieron el daño, buscaron la causa del mismo. Aparentemente se debió a que el tiro de la ventilación de los departamentos no tiene salida, pues topa con el piso de la alberca que se encuentra en la azotea.

En la foto se aprecian las chimeneas que salen de las ventanas de los departamentos, la improvisada solución que algunos propietarios han dado al problema de falta de salida del tiro de ventilación de la City Tower Uno.

Esta anécdota, que pudo tener un final trágico, nos remite a un fenómeno cada vez más frecuente en los modernos edificios para oficinas, escuelas e incluso viviendas que últimamente se construyen en la Ciudad de México, el cual se identifica con el término “edificio enfermo”, cuyas características se detallan en los siguientes enlaces:

[SEE (Síndrome del Edificio Enfermo)]

http://www.sinembargo.mx/01-11-2014/1149483

http://www.terra.org/categorias/articulos/el-sindrome-del-edificio-enfermo

Agua que vienes y vas

En la misma construcción, el muro lateral izquierdo del nivel 4 de estacionamiento, se ve aquejado intermitentemente por una cortina de agua debido a un afluente subterráneo. La constructora rebasó el nivel de excavación que prevé el Programa Delegacional de Desarrollo Urbano de Benito Juárez vigente (ver liga) de acuerdo a las condiciones del subsuelo, que es de solo medio piso abajo del nivel de banqueta. En el siguiente enlace, se pueden consultar los niveles permitidos en cada colonia de nuestra delegación.

http://data.seduvi.cdmx.gob.mx/portal/docs/programas/PDDU_Gacetas/2015/PDDU_B-JUAREZ_GODF_6-MAY-05.pdf

Expertos en protección civil han confirmado a varios vecinos que con el tiempo las varillas y cemento que conforman los cimientos se reblandecerán por la acción corrosiva del agua, poniendo en riesgo la estructura que soporta al edificio.Desde luego, muchos actores son responsables de esta situación: las autoridades, que no supervisaron la construcción de la obra y entregaron los permisos de terminación y ocupación cuando, por el defecto del tiro de ventilación y la cortina de agua del estacionamiento, no debieron hacerlo hasta que la constructora corrigiera ambos problemas.Por otra parte, los vecinos afectados por la intoxicación de monóxido de carbono no pudieron cobrar los daños al consorcio City Tower, ya que este utiliza un modelo de negocio de derivación de responsabilidades: una empresa coloca los vidrios, otra los materiales de madera, otra los acabados, otra vende los departamentos, una más escritura, y así se forma la cadena que diluye la posibilidad de hacer exigible el resarcimiento de los mismos. En su lugar, tendrían que demandar por responsabilidad administrativa al gobierno que actuó con negligencia a fin de recuperar el gasto en hospital, tratamiento y medicamentos. Además, tendrían que explorar el daño patrimonial sufrido y qué tendría que hacerse para que la constructora pague el daño por el riesgo estructural en el que se encuentra su propiedad. Como agravante, se sabe que hay presiones a los compradores afectados para no denunciar las irregularidades.Actualmente casi todos los departamentos de la City Tower Uno están en alquiler. Los propietarios han emigrado. El paraíso prometido resultó decepcionante.

Breve reseña del fenómeno City Tower

El complejo de torres City Tower ubicado en las colonias Xoco y Santa Cruz Atoyac ha atraído a un sector de altos ingresos por su oferta de amenities: albercas, salas de cine, boliche, gimnasio, salas de juntas, salones de negocios, toboganes, entre otras. Un concepto cómodo sin duda, al que se le agrega una excelente ubicación: varias estaciones de Metro cercanas y tres centros comerciales (Centro Coyoacán, Plaza Universidad y Patio Universidad), además de agencias de autos, escuelas de todos los niveles educativos, clínicas, hospitales y vialidades.Pero a la presencia de estos pequeños paraísos corresponde otra realidad no tan placentera.

City Tower Dos, Av. Popocatépetl 435, Santa Cruz Atoyac

La cisterna de esa torre colinda con un multifamiliar de interés social de 5 niveles, cuyos departamentos del lado derecho fueron dañados por filtraciones derivadas de fisuras y defectos de construcción e impermeabilización. Es un problema de origen que podría generar un riesgo estructural para los habitantes tanto de la City Tower como para los del multifamiliar. Por otra parte, la torre gigantesca que están terminando de construir justo enfrente, en la esquina de Yacatas y Eje 8 – la promesa de venta es toboganes, fosa de buceo y un observatorio—, ahora tapa la vista y la entrada de luz solar a decenas de departamentos de City Tower Dos, alterando el paisaje y generando microclimas no previstos por quienes pagaron por vista y luz hace apenas un par de años.

 

City Tower Tres, Av. Popocatépetl 474, Xoco

Durante varios meses los habitantes de City Tower Tres estuvieron pagando pipas para llenar su cisterna. Más de dos millones de pesos emplearon en cubrir la demanda de agua. Entre las medidas que tomaron para atajar la extraña escasez se realizó un diagnóstico y reparación de las posibles fugas y en este proceso los condóminos encontraron que los baños de una gran cantidad de departamentos presentaban problemas. El plomero al que contrataron buscó al proveedor de los inodoros a fin de verificar el aparente defecto de fábrica en sus equipos y se les confirmó que el equipo interno de las cajas no era el original; aparentemente alguien lo sustituyó por uno más barato y de mala calidad. El deterioro fue rápido y provocó la pérdida de millones de litros de agua.Asimismo, dos torres presentan falla constante en sus elevadores. Al investigar el problema, se confirmó que la instalación eléctrica no estaba diseñada para la carga que implica la operación de ambos elevadores. También, de acuerdo con los planos constructivos, debe haber 15 lugares de estacionamiento para uso de personas con discapacidad, pero solo hay 4 marcados, el resto se vendieron como lugares de estacionamiento de algunos departamentos. A la lista de defectos se suman las filtraciones de agua en algunas torres cuando llueve.Estos son los defectos de construcción de las torres que han trascendido entre los vecinos, pero no es todo. Quienes se han dedicado a revisar los contratos de compraventa, descubren clausulas en donde el condómino se convierte en copropietario de las áreas comunes junto con la constructora, es decir, los compradores no son dueños de las áreas comunes.Y otro subterfugio que deslizan en complicidad con notarías, es la figura de comodato, es decir, “ceden” la propiedad al comprador por un determinado tiempo. La pregunta en este caso es si el comprador en algún momento podrá heredar efectivamente ese patrimonio a su descendencia, o incluso, en cualquier momento la constructora podría dar por terminados los derechos del comodato.

En cuanto a los vecinos originarios de los pueblos Xoco, Santa Cruz Atoyac y las colonias circundantes, hoy deben padecer los problemas derivados del impacto acumulado de tanta construcción en un perímetro tan pequeño (escasez de agua, problemas de movilidad, deterioro de la infraestructura urbana, menor disponibilidad de servicios urbanos y espacios públicos, inseguridad e incremento del predial), haciendo cada vez más difícil habitar un área que antes fue tranquila y amable para sus residentes.Pero el infierno inmobiliario no termina aquí, se cuecen aparte las construcciones en marcha: Urbano Parq, ubicada en Av. México Coyoacán 281, y la emblemática torre Mitikah de Ciudad Progresiva, ubicada en Real de Mayorazgo 601, predios pertenecientes al Pueblo de Xoco, al que indebidamente la administración de Marcelo Ebrard denominó colonia para quitarle la protección de pueblo originario y su derecho a la consulta, lo que permitió erigir ese emporio de corrupción.

 

 

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